El resultado es un universo lúdico y amable y a la vez poéticamente hostil.
Crónica de lo cotidiano reúne la mirada de José Luis Ramírez (Durango, 1981) sobre lo que suele pasar inadvertido. familia que cruza el parque, una niña que vende mangos, un pollo rostizado convertido en anuncio de pollería. Son personas comunes en lugares públicos que al llegar al lienzo chocan con la vigilia y el sueño, con lo que existe y lo que no.
Ramírez interviene la pintura con líneas expresivas, dibujos infantiles, tachones, notas y frases sueltas. Sus rostros aparecen y se desdibujan, y los personajes de la caricatura, la lucha libre y la cultura popular conviven con figuras salidas de la memoria de la infancia.
